"La razón, la religión y la amabilidad: tres pilares que nos forman para la vida."
Estar en un colegio salesiano no es solo venir a clases, cumplir con las tareas y fijarnos en nuestras notas. También es convivir, aprender valores y llevarnos algo que nos sirva más adelante, para nuestro proyecto de vida. Eso es lo que hace diferente a nuestra escuela.
Todo esto viene del Sistema Preventivo que aplicó San Juan Bosco. Él no creía en el castigo ni en el control estricto, sino en que los jóvenes crecen mejor cuando se sienten comprendidos y valorados. Su método se apoya en tres cosas: la razón, la religión y la amabilidad.
- La razón es actuar con justicia y con diálogo, tanto con los docentes como con nosotros. No se trata de que uno mande y el otro obedezca, sino de ser justos e igualitarios, de escuchar y entender las razones de cada uno.
- La religión es la que nos inculca valores para que nos sirvan cuando crezcamos. No es solo rezar o aprender cosas de memoria, es formarnos como personas, para ser cada día mejores, con honestidad, respeto y solidaridad.

- La amabilidad, o el amor, tiene que ser para todos. No basta con que nos quieran, también hay que hacernos saber que somos amados. Eso se nota en el trato diario, en la cercanía, en sentir que te escuchan y te valoran de verdad.
Y no solo pasa en el aula. En el recreo no es solo jugar o estar ahí, también conversamos, nos conocemos, hablamos con los profesores y con compañeros que quizás no son de nuestro curso. Así vamos fortaleciendo nuestros vínculos como personas que sentimos y compartimos. Es como una familia, porque desde ahí nos vienen las enseñanzas y el cuidado. Es esa familia que también abre la puerta a quienes no la tienen.
En conclusión, pertenecer a un colegio salesiano no es solo esforzarnos en lo académico. También es darnos cuenta de que debemos construir una buena convivencia, ayudar a quienes lo necesitan y formar un ambiente donde haya felicidad, compañerismo y aprendizaje. Por eso no debemos olvidar que somos un colegio salesiano: esa es nuestra identidad, y la construimos todos los días con lo que hacemos y cómo tratamos a los demás.
La Voz Don Bosco