“Profe, no puedo ir.”
Quizás alguna vez escuchamos esa frase y pensamos que la persona simplemente no quería participar. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos qué puede haber detrás de ese “no puedo”?
En el colegio existen estudiantes que tienen ganas de participar en actividades, comprar los materiales que necesitan o acompañar a sus compañeros en un paseo, pero en casa el dinero no alcanza para todo. A veces tienen que elegir entre una actividad y otra, pedir prestado un material o simplemente quedarse fuera.
💭 Cuando decir “no puedo” da vergüenza
Hablar de dinero no siempre es fácil. Algunos estudiantes pueden sentir vergüenza de decir que no tienen para pagar una cuota, comprar algo para una actividad o participar en un evento. Por miedo a las preguntas o a sentirse diferentes, pueden preferir quedarse callados.
Y quizás desde afuera nadie lo nota.
Mientras algunos están emocionados preparando una actividad, otro compañero puede estar pensando: “¿Cómo voy a decir que no puedo pagar?”
🧑💼 Estudiar y trabajar al mismo tiempo
También hay estudiantes que, además de estudiar durante el día, trabajan por la tarde o por la noche para ayudar económicamente en sus hogares. Esto significa que tienen menos tiempo para hacer tareas, estudiar para un examen o descansar.
Por eso, cuando un estudiante tiene dificultades en una materia o incluso llega a reprobarla, no siempre significa que no se esfuerza o que no le interesa estudiar. Tal vez está intentando cumplir con sus responsabilidades escolares mientras también trabaja.
🎒 No todos tenemos las mismas oportunidades
Tener dificultades económicas no significa tener menos ganas de estudiar, menos talento o menos interés en participar. Un estudiante puede ser responsable, tener buenas ideas y querer superarse, pero encontrarse con situaciones que no dependen de él.
Por eso es importante no juzgar a alguien por la ropa que usa, los materiales que tiene, las actividades a las que no asiste o sus calificaciones.
🤝 ¿Qué podemos hacer como compañeros?
Podemos evitar burlas, compartir materiales cuando sea posible, incluir a todos en los grupos y no hacer preguntas incómodas sobre su situación económica.
También sería importante que las actividades escolares consideren diferentes posibilidades para que ningún estudiante tenga que sentirse excluido.
❤️ Una realidad que merece ser escuchada
Detrás de un “no puedo ir”, un “no traje el material” o un “estoy mal en esta materia”, puede existir una historia que no conocemos.
El valor de un estudiante no se mide por cuánto dinero tiene ni por una calificación. Cada estudiante tiene una historia, y comprenderla también es una forma de construir una mejor comunidad educativa. 🫂🎓
La Voz Don Bosco